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Febrero, amor propio y la sabiduría silenciosa de la catarina

Febrero suele estar pintado de rojo y rosa, lleno de corazones y expresiones de amor hacia los demás. Sin embargo, debajo de la superficie, febrero sigue siendo invierno. La tierra está en silencio. Los árboles descansan. Las semillas acumulan fuerza bajo el suelo. El amor, en esta temporada, nos invita a ser más lentos, profundos y recogidos.



Invierno como maestro del amor propio


El invierno no es una pausa del crecimiento. Es una fase sagrada del devenir. Así como la naturaleza conserva energía, estamos invitados a suavizar nuestro ritmo, escuchar más profundamente y cuidar lo que verdaderamente importa. El autocuidado en invierno no consiste en hacer más; consiste en honrar el descanso, el calor y la nutrición emocional.


Ser gentiles con nosotros mismos durante el invierno nos enseña paciencia, compasión y presencia. Son las mismas cualidades que permiten que el amor hacia los demás crezca auténticamente.



Chakra del corazón — el centro del amor


El chakra del corazón, o Anahata, es el centro del amor, la compasión y la conexión. Nos recuerda que el amor no solo consiste en dar a los demás, sino también en recibir cuidado y amabilidad hacia nosotros mismos. En invierno, cuando la naturaleza se retira y la energía se dirige hacia adentro, el chakra del corazón nos invita a nutrir nuestro propio calor. Como la catarina que descansa durante el frío, podemos cultivar paciencia, suavidad y amor propio gentil. El yoga, la respiración y la conciencia plena permiten que esta energía fluya, abriendo el corazón desde adentro y ayudándonos a llevar compasión a cada parte de nuestra vida.



La sabiduría silenciosa de la catarina


Las catarinas, a menudo vistas como símbolos de amor, suerte, protección y alegría, tienen su propio ritual invernal. Cuando bajan las temperaturas, se reúnen y hibernan, conservando energía hasta que llega la primavera. No desaparecen. Confían en el ciclo.


Espiritualmente, la catarina nos recuerda que el amor no desaparece en la quietud. Se profundiza. El descanso no es debilidad. Es preparación.



El amor que comienza en nuestro interior


Febrero nos invita a redefinir el amor. No solo el romance, sino también el respeto hacia uno mismo. No solo dar, sino recibir. El amor propio significa permitirse descansar sin culpa, decir no sin disculpas y cuidar nuestro mundo interior con ternura.


Cuando practicamos el autocuidado, nos volvemos oyentes más pacientes, compañeros más compasivos y seres humanos más amorosos. Como la catarina que emerge en primavera, el amor expresado hacia afuera se vuelve más brillante cuando ha sido nutrido desde adentro.


Una invitación cálida


Este febrero, aprende de la naturaleza y de la catarina. Ve más despacio. Mantente cálido, física y emocionalmente. Reúne tu energía. Cuida tu respiración, tu cuerpo, tu corazón.


El amor no se apresura. El amor madura.




 
 
 

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